BIOGRAFIA Camino y Esperanza es primeramente, el fruto del testimonio de nuestra vida matrimonial. En el año 1985 nos acercamos a la parroquia Ntra. Sra. De La Merced movidos por la necesidad de dirección en nuestras vidas. Estábamos al punto de una separación y sentíamos que si Dios no nos ayudaba, nada ni nadie podría ayudarnos. Nuestros tres hijos estaban pequeños y nuestra relación matrimonial iba de mal en peor. Era un tiempo de frustración y habíamos pasado nuestros primeros 7 años mas o menos bien, o al menos creyendo que estábamos bien. Fue este el momento de un “alto” en nuestras vidas para dar atención a la llamada de Dios a un encuentro personal con El y a pasar de la oscuridad a la luz, restaurando así nuestra relación conyugal y el amor que creíamos perdido.
En la comunidad de Ntra. Sra. De la Merced encontramos un gran apoyo, tanto del grupo de oración como de la comunidad parroquial en general. Estamos sumamente agradecidos con Carmen Pérez, conocida como abuelita, que actualmente tiene 93 años de edad y al difunto Aquilino Jiménez (que en paz descanse) que fueron los instrumentos de Dios para dirigirnos espiritual y pastoralmente. En menos de un año habíamos superado la etapa crucial y estábamos sirviendo en diversos ministerios de la parroquia. Yo comencé como comentador, luego como lector, miembro del equipo organizativo de la liturgia etc. Mi esposa estaba en el coro de la misa y del grupo de oración; dábamos juntos las charlas pre bautismales y organizábamos talleres y cursos de formación de ministros. Nos dedicábamos a visitar los matrimonios en sus casas y nuestro testimonio atrajo muchas parejas que nos pedían ayuda; luego por la exigencia y necesidad comenzamos a llevar los primeros retiros parroquiales. En 1987 participamos de una conferencia nacional ecuménica de evangelización, donde sentimos la llamado de Dios a trabajar con los jóvenes. Después de muchas dificultades comenzamos el primer grupo de jóvenes en la parroquia; floreció y gracias a Dios ha sido uno de los grupos mas fuertes y dedicados sirviendo a nivel arquidiocesano y parroquial.
En el año 1997 como fruto de la organización arquidiocesana llamada “La Parroquia del Mañana” decidimos abrir un Ministerio Matrimonial Parroquial que sirviera a toda la parroquia y no a un grupo particular. Los primeros tres años organizamos retiros matrimoniales de fin de semana en Mundelein. En oración y reflexión para el tercer retiro sentíamos que estábamos agotando energías en un mismo círculo y debido a que no había proceso y estaba abierto a cualquier pareja aunque fueran las mismas de siempre, se llenaba el cupo con las mismas parejas del grupo de oración y una que otra nueva. Decidimos no llevar mas retiros (al menos de la misma forma) y lo pensábamos comunicar a todo el equipo, cuando en la homilía de clausura del retiro de 1999, el Espíritu Santo se valió del Obispo John R. Manz, que había participado con nosotros en los tres retiros, iluminándonos a que lleváramos el ministerio a nivel arquidiocesano en un proceso que alcanzara continuamente nuevas parejas y con la posibilidad de un seguimiento pastoral. Esto mas bien confirmó la visión que teníamos. El obispo confrontó el ver tantas parejas en ambos retiros de una sola parroquia y nos refirió la gran necesidad de un programa así en toda la Arquidiocesis. A esto también favorecía el hecho de que tanto mi esposa y yo estuviéramos trabajando a ese nivel; yo como Coordinador del ministerio hispano del vicariato III y mi esposa como Directora Asociada del Instituto de Liderazgo Pastoral.
El Obispo nos compartía su alegría de ver parejas de diáconos y esposas, como parejas de laicos comprometidos dirigiendo dichos retiros para bienestar de los matrimonios y las familias. Además, nos afirmo que así como los sacerdotes, diáconos y religiosas están obligados a tomar un retiro anual, también los matrimonios debían darse esa oportunidad para bien del matrimonio, la familia y en fin la sociedad. Recibimos su mensaje y exhortación como confirmación de la visión que ya teníamos y que no sabíamos como realizar. Lo consultamos con el y nos mostró todo su apoyo.